Veganos... Los testigos de Jehová de la alimentación



     Ya te habrás dado cuenta que se están propagando de forma rápida, es más, apuesto lo que sea a que ya conoces a alguno… Hablo de los veganos, esa gente que van más allá del mundo vegetariano, ya que en su dieta no incorporan nada que tenga una procedencia animal. Porque ser vegano está de moda, es lo más de lo más, y además luchas por los derechos de los animales.
     Hasta ahí, vale, por mi parte que cada uno coma lo que quiera. El problema me surge ya con aquellos que adoptan el veganismo mucho más allá de una forma de dieta y se afilian a una filosofía de vida priorizada por el respeto a los animales optando por una alimentación saludable a base de productos que nos aporta la madre tierra. Que leches, ni siquiera tengo problema con ello, mi problema viene con aquellos que, lejos de adoptar esta filosofía vegana, se convierten en auténticos profetas de “la palabra vegana”.

     Desgraciadamente no estoy hablando de colgados que se dedican a vagar por las calles tapados con hojas de lechuga, ni tampoco a quienes hace apología de su filosofía aprovechando coyunturas como eventos o manifestaciones, hasta ahí todo bien. El problema reside en esta maldita sociedad tecnológica que nos ha conectado gracias a las redes sociales, y que han convertido páginas como Facebook en auténticas plataformas de bombardeo masivo.
     Esta herramienta de fácil manejo propicia que muchos veganos conviertan su filosofía en su particular “Mein Kampf” contra el maltrato animal, pero en realidad nada hacen por su causa. Se quedan con la conciencia tranquila de que no comiendo alimentos de origen animal y compartiendo fotitos en Facebook están salvando vidas. ¡Hipócritas! Adoptar una filosofía de vida no te convierte en luchador por una causa, te convierte en defensor de unos ideales, que son cosas bien diferentes.
     Puedes ser defensor de los derechos de los animales, y simplemente con cumplir con tus ideales ya eres fiel al mismo, pero si decides dar el paso hacía el siguiente escalón, el de luchador ¿De verdad crees que estás luchando por los derechos de los animales compartiendo fotos de animales despellejados o los ingredientes de tu almuerzo vegano en las redes sociales? A lo sumo estarás denunciando un hecho que contrasta con tus ideales como defensor, pero no estás luchando contra ese hecho.

    
     Evidentemente, hay veganos, y veganos. Si popularizamos sería como pensar que todos los gamers son unos antisociales, por poner un ejemplo. De modo que aquí tenemos otro ejemplo de los peligros que entraña la radicalización de las ideologías defendida por aquellos que creen haber encontrado la panacea perfecta ante un problema social. Así que, por favor, veganos radicalistas, dejen de comportarse como auténticos testigos de Jehová de su causa, disfruten de su veganismo, y dejen a los demás tranquilos. A ver cómo le sentaría que compartiera con ustedes una fotografía de cada chuleta que yo injiera.

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