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Mostrando entradas de julio, 2013

Gracias...

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Nos rodea, nos envuelve y aunque queramos no podemos escapar de ella. Está por todas partes; en la calle, en tu casa,  en la casa de un amigo o familiar, en tu coche, en un bar, en una tienda, en tu teléfono móvil, o incluso dentro de tu cabeza. Estuvo presente desde el primer día que naciste y no te abandonará hasta el día de tu muerte. Está presente aquí mismo, mientras escribo. Y podrás encontrarla en multitud de formas, estilos y formatos, pero siempre con un mismo objetivo; saciar por completo el hambre de tu alma. Si quieres evitarla te recomiendo que no lo hagas. Allá tú, pero nunca he visto a alguien que no haya acabado sucumbiendo ante sus encantos. Porque seguro que has acudido a ella cuando has estado aburrido, triste,  feliz, enamorado... O cuando has sufrido un desamor, cuando has estado de fiesta, cuando has hecho deporte, cuando no has podido dormir, cuando has estado melancólico, cuando te apetecía soñar, cuando has estado estudiando...
Si, te hablo del invento más ext…

Carta a Daniel.

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Querido Daniel:

Si, si, ya se que todavía es demasiado pronto para escribirte esta carta, que solo tienes siete añitos y que aún te queda mucho por aprender y disfrutar. Que ahora eres un simple pitufillo cuya única preocupación es divertirte jugando a un sinfín de cosas. Que estás excesivamente lleno de inocencia para marearte con ésta marabunta de palabrejas y términos que ahora no tienes la obligación de entender lo que significan. Si, si, ya se que no soy tu padre, aunque albergo esperanzas de que, al igual que haces ahora, me sigas considerando como tal en el futuro. Porque yo siempre te llamaré hijo, porque desgraciadamente nadie conoce los designios del destino, y porque no sabré si cuando llegue el momento en el que tengas que enfrentarte a tus dudas, esta carta sea la única forma en la que pueda transmitirte tanto mis conocimientos como mis consejos para todo lo que te queda de vida. Ojalá que no. Ojalá pueda estar ahí. Ver cada día como poco a poco te vas convirtiendo en t…

El accidente de tren de Santiago...

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Tengo que confesar que mientras escribo estas palabras desde las gastadas teclas de mi viejo ordenador, una pequeña vocecilla no para de martillear mi cerebro pidiéndome que deje de escribir porque no estoy haciendo lo correcto. Tal vez sea la voz de mi conciencia, o la voz de mis temores, pero aquí sigo, ignorando a esa vocecilla y gastando letras mientras busco una manera de comenzar...

Creo que no cabe duda que lo más correcto será empezar dando mi más sincero pésame a los familiares de las víctimas. Perder a un ser querido siempre es desagradable, por lo que no me quiero ni imaginar cómo debe ser perder a alguien de esta dantesca forma. Mis más sinceras condolencias a todos. Y también desear una pronta recuperación a los heridos, a los que me gustaría transmitirle fuerza y coraje.

Quienes me conocen han tenido la mala suerte de escuchar como en alguna ocasión he despotricado contra el ser humano. Siempre he creído que el hombre, al igual que la naturaleza, es un ser cruel, egoí…

El diccionario sincero.

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Si hay algo que me encanta cuando voy a visitar a un amigo a su casa, o entro en la morada de alguien por primera vez, es cotillear los libros que tiene en la estantería del salón. Me parece una de las mejores maneras de conocer a alguien sin tener que preguntarle cuestiones molestas y sin correr el riesgo de parecer demasiado curioso o pedante.

Y si hay algo que puedo afirmar, es que hay un libro que podrás ver en casi todas las casas y otro que apenas sueles encontrarlo. En primer lugar me refiero, como no, a la biblia, y en segundo lugar, un diccionario. Esto me entristece enormemente. No creo que haya un libro tan útil en estos tiempos que hoy vivimos como lo es un diccionario. Es más, si fuera amigo de los tatuajes me tatuaría uno hasta en el mismísimo trasero, en vez de tanto tribal, tanta letra china y tanta planta que sube de los tobillos al hombro. Y es que hoy en día se da más importancia a la cantidad de palabras que conocemos que al significado de las mismas, lo cual me t…

Lo bueno si breve... (IV)

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La falta de tetas tiene arreglo, la falta de cerebro no.
No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace una revolución para establecer una dictadura. Basta solo una mentira para poner en duda todas las verdades. La distancia sirve para entender lo que pasó, aceptar lo que dolió, y aprender de lo que no funcionó. La belleza puede ser la gloria o la ruina de una persona. Depende de quién la lleve, de cómo la lleve, de cómo la utilice, y a quién se la regale. Se tan fuerte que nadie pueda herirte, tan noble que nadie pueda ofenderte y tan original que nadie pueda imitarte. A los que te dan la espalda la vida los obligará a mirarte a los ojos. La lectura es lo único que llena sin engordar un solo gramo. Los mentirosos nunca cambian, solo mejoran su estrategia. Un cigarro te da cáncer, no personalidad.

Siempre he querido tirarle a alguien un diccionario a la cabeza y decirle: “las palabras duelen”. Me gusta escribir lo que no tengo el valor de decir, para lue…

A mi amada brújula...

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Muchos huyen de ella como si se tratara de una terrible enfermedad, y para evitarla no dudan en compartir sus vidas con alguien a quienes detestan. O peor, han transformado su infelicidad y ostracismo en miedo, temor y constantes amenazas que ahora son los compañeros diarios de viaje de su pareja, esa que ahora llora a escondidas mientras repite mentalmente que se irá y nunca volverá.
Es increíble lo que puede llegar a hacer la gente por evitar la soledad. Yo sin embargo, siempre he creído que la soledad puede convertirse en una amiga agradable... hasta cierto punto. Siempre nos cansamos de algo si se convierte en algo habitual. Por muy rodeado que estés de lujo y ropa de marca, algún día tendrás ganas de ponerte ese viejo chándal de rastrillo que guardas en un rinconcito de tu armario. A mi me pasaba lo mismo con mi soledad. Estaba a gusto con ella, pero como cualquier otro “Homo Sociabilis” que soy, echaba de menos la compañía de alguien especial; algo más que un amigo.

Aunque muc…